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Elvira Lacaci, Premio Adonais 1956, pasó los ultimos años de su vida en la Residencia "Stma. Trinidad"de las Hnas. Josefinas. En ella falleció la mañana del día 9 de marzo de 1997. Impresionaba su sencillez y su religiosidad profunda y fue notable la actitud pacífica y agradecida con que vivió esos años. El soneto anterior es el agradeciemiento a un pequeño favor que se la hizo.
MARIA
ELVIRA LACACI. (1916-1997)
“Me siento vagabunda de las Letras.
Quiero comer mi pan con el mendigo.
Beber el vino de todos.
Tomar el sol,
tendida
sobre la hierba húmeda.”
María Elvira Lacaci.
LA VOZ DE LA SENSIBILIDAD CRISTIANA
“Me parece -escribía María Elvira Lacaci- que el origen del amor que siento
hacia mis semejantes es lejano. Se remonta a mi adolescencia. Hubo un libro que
leí y medité con gran intensidad el Evangelio. La caridad de Cristo me
impresionó grandemente. Sin embargo, en el momento en que veo a un ser humano
que sufre porque no es tratado con la debida justicia y creo un poema, en aquel
momento me conmueve el hombre por sí mismo, al margen de cualquier sentimiento
religioso”. Si embargo, Lacaci trató en sus poemas de formular una suerte de
filantropismo cristiano, y según nos había señalado, leyó y meditó el evangelio
con una gran intensidad.
La poetisa María Elvira Lacaci, primera mujer en obtener el Premio Adonais
(1956), nació en 1916 en Ferrol (La Coruña), de familia de marino y murió en
Madrid el 9 de marzo de 1997, a los 81 años de edad. Lacaci vivió casi siempre
en Madrid. Fue premio de la Crítica en 1964.
Entre los títulos más relevantes de su obra poética se cuentan Humana voz
(Premio Adonais), Sonido de Dios, Al este de la ciudad y Molinillo de papel.
Poetisa de sensibilidad cristiana intentó fundir los elementos sociales con los
religiosos, lo cual hizo de ella una voz de cierto relieve en los años sesenta,
como revela su inclusión en la muy conocida Antología de la poesía social, a
cargo de Leopoldo de Luis (1965). En la antología de José Luis Cano, Lírica
española de hoy (1992), aparecieron dos bellos poemas de Lacaci.
Mujer de una exquisita sencillez y de una extraordinaria humildad, al pedirle
una explicación de su poesía social, contestó: “Se me pide que explique mi
poesía social. Esto es más difícil todavía, pues siempre son los demás, los
críticos, los que me dicen el “por qué” de lo que escribo, y siempre
acertadamente... A veces pienso que es una lástima que la poesía social sea la
más atacada (bueno, la única atacada), ya que encierra grandes valores humanos
además de los poéticos”.
Recordemos ahora estos versos de nuestra poetisa: “Me alejé. Entristecida, /
rebeldemente / preguntando al Cielo / que por qué / si en la vida -igual que en
la verbena- / hay colores, hay luces y alegría de ser / sobre los hombres, / mis
ojos, / fatalmente, / habrán de ir a posarse / siempre, en las bañeras de los
miserables, / para que encima / éstos me arrebaten / el poco aliento que me va
quedando”.
Francisco Arias Solis