Hoja Nº 15
Junio-1998
ELADIO MOZAS SANTAMERA
Siervo de Dios
Fundador HH. Josefinas Stma. Trinidad
TRINIDAD SANTA
¡QUÉ CERCA TE TENEMOS!
Seguro, Padre que este tema te agrada. ¿O no fue el Dios–Trino la santa obsesión que invadió tu espíritu y plasmaste en todos tus proyectos?
* Pero no te canses en explicarnos desde ahí lo que es ese Dios a Quien ves tú ya como es y “cara a cara”. ¿Para qué? tanta luz nos cegaría. ¿Y de recurrir a algún teólogo?. Inútil: bastante tienen ellos con sus embrollos de palabras y más palabras.
Algo más simple queremos ahora: acercarnos al Padre Eladio, aquel que cruzó por nuestras calles. Pero con el corazón. Y desde ahí, beber en lo que escribió. Y rastrear en sus obras y proyectos, los que fueron siempre caminos de realización trinitaria.
* Y mira por dónde, Padre, en este sencillo vibrar al unísono contigo, descubrimos dos cosas evidentes: que, por principio, lo más íntimo del Dios-Uno-Trino no podía ser tan abstruso y lejano. Y, que en el PRINCIPIO-PRINCIPIO no podía estar la soledad y sí la Comunión de los TRES en familia con quien poder comunicarnos.
* Y aún otra tercera cosa nos sugieres: que hasta ni es pretencioso el llamarnos y ser Trinidad. Y lo vemos lógico: porque al crearnos no pudo Dios comunicarnos otra vida que la suya y ésta es esencialmente TRINIDAD. Cierto que la nuestra, aún siendo la misma, lo es sólo en semilla.
Contigo, Padre Eladio, confesamos que la Comunión Trinitaria es la primera y última palabra en el Misterio de Dios, sí. Pero también en el del hombre: partiendo este de un Dios-Trinidad camina en pasos de realización, hasta la COMUNIÓN plena cuando, con Cristo, “regrese” a sus Orígenes.
¿Más cercanía?
“La TRINIDAD se comunica como TRINIDAD cuando se establece la COMUNIÓN
en la tierra”
PORQUE FUE GRATO A SUS OJOS
Los signos manifiestan la presencia del Reino de Dios.
Las gentes se admiraban y daban gracias al Dios de Israel
que manifiesta su salvación en Jesús.
Nos lo cuentan quienes descubrieron el influjo benéfico de Don Eladio
· Me había educado en el colegio de HH. Josefinas Trinitarias de Plasencia. El recuerdo de las vivencias del ambiente del colegio volvió a mi mente a través de una revista sobre P. Eladio enviada a mi hermana. En ese momento yo estaba necesitada de ayuda por problema de mi futura maternidad que se presentaba complicada. Me encomendé al P. Eladio y a través de él supliqué al Señor por mi bebé. Hoy quiero hacer pública mi gratitud, porque todo fue bien y por la felicidad que para nosotros ha supuesto esta niña.
Teresa C.M.M.- Plasencia
· Al recibir el diagnóstico de un tumor maligno en el pecho entré en un estado de angustia. He conocido la figura del P. Eladio a través de la disponibilidad en el servicio y ayuda al hermano y en el amor a la oración que he observado en sus hijas Josefinas. Empecé entonces a pedir al Señor se dignara reconocer la santidad de P. Eladio, rogándole que intercediera por mí. El Señor me escuchó. Fui intervenida quirúrgicamente y ahora me encuentro en recuperación muy satisfactoria. El tumor no ha invadido ningún otro tejido.
Sara Blancas Bravo – Celaya (México)
· Quiero hacer pública una gracia para mi importante aunque en sus detalles pueda no parecerlo. Mi hija había sufrido un accidente y como consecuencia tuvo que someterse a una delicada cirugía de la cara. Pedí al Señor por intercesión de P. Eladio que no se complicaran las cosas. Todo procedió perfectamente, no se aprecian siquiera las cicatrices de la nariz.
A.B..
· Me sentí aquejada de una fuerte inflamación en la rodilla con el consiguiente dolor y gran dificultad de movimiento. Eran días de intenso trabajo y mi incapacidad hubiera dificultado la andadura de la casa. Pedí al Señor por intercesión de P. Eladio me concediera al menos la mejoría suficiente para poder cumplir con la misión que para los días siguientes tenía encomendada. Mi oración fue escuchada, y pude desenvolver mis responsabilidades sin apenas molestias. Gracias Padre.
Teresa Escribano - J.T. Victoria Moreno. Madrid
Si tú o alguno de los tuyos experimentó algo similar, dínoslo.
No guardes el tesoro sólo para ti.
Que también otros puedan conocerlo y bendecir a Dios
PERFILES DE D. ELADIO
DESDE EL CORAZÓN QUE ALABA
Y SE ABRE AL MISTERIO TRINITARIO
“¡Oh vida amorosa,
Amor puro, Dios Uno y Trino!
Vivir sin Ti no es vivir”
(p. 473,3)
¡El tesoro está dentro de nosotros!
“La más preciosa e inestimable perla espiritual es Dios, autor y dador de todas las perlas espirituales y materiales. Es Dios luz hermosísima, bondad suma, gozo inefable” (p.557,1). “¿Cómo no he de sentirme atraído por ese imán invisible que enamora los corazones, esa belleza fuente de toda belleza, principio, centro y fin de todas nuestras aspiraciones?” (p.199, 3).
P. Eladio nos invita constantemente a buscar en nuestro interior.
Y es que en nuestro propio corazón podemos hallar “al Dios que nos crea a su imagen, redime, santifica y mora en nosotros como en un trono de gloria” (p.145,2) “como en su templo más querido” (p.554, 4).
* Sólo desde la fe y la oración puede llenarnos de gozo y llevarnos a una auténtica valoración propia y del prójimo el reconocimiento de “ser imágenes”, “moradas de Dios Trinidad”. Desde esta perspectiva cobran verdaderamente importancia los derechos de la persona, su valor absoluto y nuestro compromiso en trabajar por la dignidad que nos ha sido conferida, la gloria que nos ha sido otorgada en Cristo Jesús.
¿Encontrar el tesoro o ser encontradas por él?
* Creer en un Dios Trinidad que nos invade y habita significa acoger su vida, su gloria. Confiar en el Padre de las misericordias, dejarse alcanzar y salvar por Jesucristo y transformar en su imagen por el Espíritu Santo, como nos recuerda P. Eladio en sus cartas.
Un tesoro para ser compartido y gozado con los hermanos
* Cada vez que nos perdonamos y acogemos hacemos presente la misericordia del Padre. Siempre que avanzamos en la fraternidad y en unas relaciones portadoras de vida, somos testigos de entrega del Hijo. Cuando unimos nuestras diferencias para trabajar en solidaridad por el bien común, hacemos brillar al Espíritu como amor y comunión
“¡Qué bueno, que generoso, qué amante es nuestro Dios para con las criaturas! ¡Qué impulsos me vienen de entonar un cántico de gratitud, alabanza, amor!” (p. 626, 1-2)