Hoja Nº 14

Febrero-1998

 

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ELADIO MOZAS SANTAMERA

Siervo de Dios

Fundador HH. Josefinas Stma. Trinidad

 

 

POR TU CUMPLEAÑOS

 

* ¿Cuántos, Padre? Eres ya centenario ¿Te acuerdas?

 

            Nosotros empezamos a contar tus años en aquel día emocionante (18 de Marzo) cuando muerta para ti la muerte, sentimos que de la mano del amor, te adentrabas en la Casa de la Vida.

 

            * Felicidades. Y no te extrañes si te hacemos una pregunta. Es que te queremos muy contento y no nos gustaría el que te “aburrieras” en ese disfrute de un gozo sin fin: ¿en qué te entretienes? ¿cómo lo pasas?

 

            A lo mejor nos respondes con tu buen humor:

 

- Si os lo explico, no me entenderéis. Y sí puedo deciros que todas mis más nobles aspiraciones, mi sed de infinito, están ya saciadas.

 

            - Y eso de “aburrirme”, nada. El amor ni cansa ni se cansa. Así os ocurre por ahí abajo ¿no?. Y si por añadidura el amor es de Dios, este harta y satisface, sin dejar de sembrar hambres que no terminan. Así -no sé si lo entendéis- estoy eternamente entretenido en sabrosa ocupación.

 

            - No os cuento, además, lo que me lleva el seguir pendiente de aquello que en marcha dejé en la tierra. Especialmente el Instituto josefino- trinitario, mi gran ilusión, y tantas personas como vivirían ese espíritu en el mundo desde distintos ámbitos.

 

            * Y fue en este instante cuando se me ocurrió tu regalo de cumpleaños: luchar contigo para que ninguno de estos tus proyectos se malogren.

 

            ¿Te va?    

 

    “Por el Hijo de Dios, que es la Verdad, llegaremos al Padre celestial y estando en ambos, no podremos menos de vernos llenos e inflamados de su amor que es el Espíritu Santo”

C. 216, 2

 

 

PORQUE FUE GRATO A SUS OJOS  

 

“Guiados por el Espíritu del Señor

 que nos ayuda a discenir los signos verdaderos

 de la presencia de Dios “( Cf.G S 11.1)

 

           

 Nos lo cuentan quienes descubrieron el influjo benéfico de Don Eladio

 

: Mi cuñado se sintió aquejado de un fuerte dolor al concluir un viaje. Apenas pudo aparcar el coche y cayó desplomado. Estaba sólo y pasó tiempo hasta que, arrastrándose pudo pedir auxilio. Ingresó en la UVI. El pronóstico era grave, habría que operar con urgencia, podía haber zonas necrosadas, además era diabético. Acudí al P. Eladio y por su intercesión supliqué al Señor. Nuevas pruebas y no encontraron ninguna parte necrosada. Gracias P. Eladio.

Maruja Martín Requejo- Plasencia

 

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            : Habíamos vivido siempre desahogadamente, pero el negocio dio en quiebra hasta llegar a pasar calamidades. Yo me puse a trabajar, pero mi marido no encontraba trabajo. Cayó en mis manos una hojita del P. Eladio casi por casualidad. Su figura bondadosa y cercana me cautivó. Empecé un novenario pidiendo por su intercesión trabajo para mi marido. Invité a mis nietos de 7 y 11 años para que apoyaran mi oración. Doy gracias a Dios, por intercesión del P. Eladio tenemos trabajo y hemos recobrado la paz.

C.E.- Cuenca

 

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: Tuve un problema familiar difícil de aceptar. Con verdadera fe me encomendé al

 Señor por mediación del P. Eladio y pude aceptar la situación con fortaleza.

G. L.  Antigua alumna

 

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: Tengo un hijo de 7 años. En 1995 tuve un aborto y sufrí mucho. Quedé de nuevo embarazada y la ilusión y la preocupación se mezclaban a la par ¿Llegará felizmente al final?. Permanecí tres meses inmóvil en la cama y sin trabajar durante todo el embarazo. Me encomendé al P. Eladio con gran fe y confianza. Le rezaba todos los días. Mi niña, Raquel, nació preciosa, pesaba 4 Kg.  Hoy tiene tres meses. Soy feliz y quiero dar gracias a Dios que oyó la plegaria de P. Eladio en mi favor.

Mª Reyes Moreno- Madrid

 

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: Habiendo encomendado al P. Eladio el resultado de unas difíciles oposiciones el resultado no se hizo esperar. Le doy gracias también por otros favores y quiero que se publiquen  para su glorificación y reconocimiento.

Una devota del P. Eladio

 

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: En mis tiempo de niña recuerdo que pude seguir en el colegio porque P. Eladio escuchó mi oración y ayudó a mis padres, los negocios les iban mal.  Hoy he vuelto a pedir a Dios por su intercesión  la salud para un familiar que no mejoraba con ningún tratamiento. Le he encomendado un serio problema económico y he encontrado una inesperada solución. Gracias por todo.

Pura Domínguez Martín- Gata (Cáceres)

 


 

Si tú o alguno de los tuyos experimentó algo similar, dínoslo.

No guardes el tesoro sólo para ti.

Que también otros puedan conocerlo y bendecir a Dios

 

 

perfiles de padre eladio

 

ENAMORADO DEL ESPÍRITU

 

Creemos en el Espíritu

que da la vida

(Símbolo Niceno-constantinopolitano)

 

 

1. De Él espera el renuevo de la vida interior

 

· Así lo grita Don Eladio con energía contagiosa, desde su fe recia y confiada. Él como nosotros, se sabe necesitado de la fuerza del Espíritu para desarrollar y vivir en plenitud la vida cristiana.

 

            “¡Oh Espíritu Divino, dadme un corazón nuevo, un espíritu recto y un alma mansión pura de mi Dios!” (C. 49,2)

 

· Imprescindible en el camino de reproducir en nosotros la vida de Jesus. Será Él quien ponga en nosotras la docilidad necesaria para que nuestra masa pueda ser modelada y transformada.

 

            “El Espíritu Santo es el divino escultor, nuestra alma la masa en que ha de tallar la viva imagen de Jesucristo” (C. 248,3)

 

· Hasta conseguir el “no vivo yo, sino…” paulino: “Señor, hacedme viva imagen  vuestra y sellad con vuestro Espíritu mi espíritu” C. 104,4). Él le sentía como un viento suave que susurra en nuestro interior, que no se impone, que no nos fuerza, que fortalece y consuela. Y si le dejamos reinar en nosotros nos libera para la alabanza a Dios misericordioso y el servicio a los hermanos.

 

2.   Y no sólo la renovación interior: renueva también la faz de la tierra.

 

            Así lo afirmaba él, unificando fe y justicia, Dios y mundo:

 

            “Donde reina el Espíritu de Dios, allí verdadera y realmente es donde campea, vive y reina la verdadera libertad” (C. 502,3)

 

            El siervo de Dios lo hizo “praxis”, guiado por el Espíritu, supo descubrir las necesidades más apremiantes de sus contemporáneos y, como de puntillas, supo acompañar al hermano fatigado en el camino y ayudarle en la dificultad.  

 


 

 “¡Oh Espíritu Santo, amor puro, sublime, inflamado e inflamador, ven sobre mi corazón, inflama mi pobre espíritu! Tuyo quiero ser plenamente inflamado a la viva, dulce, suave y penetrativa llama de tu divino amor ” C. 189,7