Hoja Nº 18

Junio 1999

 

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LO DEL DIOS UNO Y TRINO,

¡ENSÉÑANOSLO!

 

            Misterio, para nosotros, lejano, extraño. Para ti, P. Eladio, cúpula de tu espiritualidad e intensamente vivenciado.

 

            ¿Nos dices el secreto? ¡Qué ahora lo conoces mejor que antes, cuando, ya aquí te recomía la tristeza y espoleaba tu inquietud apostólica “el ser este Dios Uno y Trino tan poco conocido y amado y, en consecuencia, gozado de los hombres”.

 

            No te esfuerces. Nos basta la lección de tu vida en la que hiciste de la verdad teológica trinitaria una Buena y Operativa  Noticia que entenderían todas las personas con quienes te relacionaste, al enseñarles a vivir su humanidad de forma plena y libre, en comunicación.

 

            Sí, conocías, predicabas y, sobre todo, vivenciabas el dogma. Ni Dios ni el hombre existen solos y para sí, al margen de un juego de relaciones con los otros, por los otros y en los otros. Ambos son y se relacionan en COMUNIÓN, en FAMILIA.

 

            Este misterio central de nuestra Fe no quedó para ti en vana y fría verdad pura. La llevaste a tu vida y tarea pastoral con experiencias de comunión y participación trinitarias. Y Este te sirvió como fuente de tu soñada “regeneración social” y te empujó a aquellos campos, los más necesitados de transformación y dignificación, en los que la Suprema Realidad había sido fuertemente desdibujada.

 

            Gracias, Padres, por la lección. Y otra cosa aprendida: que el desconocimiento de la Trinidad se debe a esta falta de experiencia de comunión que ayude a concretar nuestra fe en un Dios - Trinidad de personas.

 

            Gracias , por tu lección. 

 

 

Comprometamos nuestra fe para que el mundo sea transformado y glorifique a la Trinidad

 

PORQUE FUE GRATO A SUS OJOS

 

 

Creer desde la experiencia del dolor

es creer desde la esperanza en la victoria sobre todo mal.

A veces vislumbramos esta victoria

 en pequeños signos que la adelantan.

Otras no nos es dado ver más señales

que una fe inquebrantable en Dios que, al hacerse hombre,

sufre con nosotros y como nosotros.

Esta confianza en Él nos permite creer que

la última palabra no la tiene el mal, sino la resurrección y la vida.

 

 

Nos lo cuentan quienes recibieron el influjo benéfico de D. Eladio

 

¨      A causa de una intervención mal efectuada, mi mamá tuvo una grave infección en la pierna. Los médicos pensaron que habría que amputar. Hemos orado en familia todos los días, pidiéndole al Señor, por mediación de P. Eladio, la salud de mi mamá. Damos gracias a Dios, pues no hay duda que por intercesión del Siervo de Dios hemos sido escuchados.

                                                                Luis Castillo Fdez Baca – Lima (Perú)

 

¨      Mi madre presentaba un cuadro hematológico preocupante, por lo que temíamos algo de gravedad. Me dirigí al P. Eladio con mucha fe. Muy agradecida comunico que se ha recuperado y tiene una resultados analíticos  compensados.      

Encarnación. (Cáceres)

 

¨      No hace mucho tiempo me encontraba pasando por una seria dificultad de trabajo. Una persona muy querida para mi me habló de P. Eladio y de las abundantes gracias que concede, animándome a encomendarme a él. Gracias a Dios mi problema se ha solucionado. Mi familia y yo estamos muy agradecidos a P. Eladio y queremos hacerlo público. 

L.C.O. Madre de alumno, Colegio de Cáceres

 

¨      Una persona muy querida acusaba síntomas de grave enfermedad. Se lo encomendé a P. Eladio con mucha fe. Se le hicieron todas las intervenciones que el caso requería. Tanto física como psicológicamente el enfermo ha llevado muy bien todo el proceso. Después de muchos meses está –según los médicos- totalmente restablecida y sin vestigios de lo que en principio se creyó. Gracias de todo corazón.

 

Antigua alumna. Plasencia

 

¨      Agradezco a P. Eladio el éxito de una operación de trasplante de corazón. El enfermo después de 20 días en coma, se encuentra haciendo vida normal. Me produce además gran satisfacción el que ha recuperado la salud del alma y cumple con los deberes de cristiano. 

                                                  Marina Blanco. Santibáñez el Bajo (Cáceres)

 

¨      Un familiar tenía que superar un examen importante y difícil para poder continuar en su trabajo. Nos encomendamos a P. Eladio. Su ayuda ha sido valiosa para conseguirlo.

Antonia Pino. Lagartera

 

¨      A mi hermana se le reprodujo un tumor maligno del que había sido operada hacía nueve años. Le pedí a P. Eladio que ante la imposibilidad de curación, al menos no tuviese dolores. Así fue, con asombro de los médicos. Mi hermana murió con gran paz. Estoy muy agradecida a P. Eladio, a quien le pedí con tanta fe. Creo que él intercedió ante el cielo.

                                                              Amelia Rodríguez Blanco. Madrid

 

 

“No nos cansemos de dar gracias a Dios por los beneficios claros y ocultos que Dios nos hace. Ojalá los empleemos todos para su gloria y honra” (C.524,1)